Democracia sindical para Volkswagen

TEMPESTAD

TEMPESTADYa es hora, no se puede ni se debe esperar más.
Es urgente que hoy mismo, la mayoría de los trabajadores de la planta automotriz decidan que es tiempo de un cambio radical en su representación sindical.
No puede ser de otra manera.
Ya son años de un sindicalismo blanco, experto en el manejo mediático de coyunturas específicas y en el "arreglo" de huelgas a modo que sólo favorecen los intereses de la parte patronal, y de las autoridades poblanas en materia laboral, pero que jamás tienen como motivo central las necesidades reales de los trabajadores.
No debe seguir vigente el cacicazgo de José Luis Rodríguez Salazar, ese líder que se vende como ejemplo del "nuevo sindicalismo", de aquel que se dice democrático, independiente, ajeno a cualquier liga e interés gubernamental, pero que en los hechos no es más que una mala caricatura de los principales íconos del viejo y anquilosado sindicalismo oficial.
Ese sindicalismo que se dice contestatario, progresista, pero que cae rendido ante las delicias del poder y se utiliza como trampolín político para beneficio personal de su líder.
¿O no "regidor"?
Sí, Rodríguez Salazar es un clon de Francisco Hernádez Juárez, ese líder "democrático" que prometió no cometer los mismos errores que Fidel Velásquez o Blas Chumacero, pero que lleva ya más de 25 años aferrado al poder, aniquilando radicalmente a cualquiera que siquiera intente promover acciones que permitan una democratización gradual de la UNT.
Este es el tipo de calaña que hoy maneja al sindicato de la empresa más importante del estado, la que más empleos genera y de la que dependen miles de familias poblanas.
La reelección sistemática es el símbolo principal de la antidemcoracia, del conservadurismo extremo, de la simulación, del gatopardismo.
Si por décadas se luchó en México por democratizar nuestros procedimientos políticos para eliminar aquel nefasto sistema de partido único, hoy resulta inexplicable entender el por qué estas condiciones de apertura, equidad e igualdad no han permeado a la vida interna de nuestros sindicatos.
Hoy los trabajadores de VW tienen la oportunidad histórica de dar un paso gigante hacia la obtención de una representación sindical verdadera, auténtica, que defienda sus derechos por sobre todas las cosas y dejar de padecer por fin, de una vez por todas, ese lastre que ha significado los años de reinado de Rodríguez Salazar y sus secuaces.
Ojalá.

latempestad@statuspuebla.com.mx

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